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La verdad de la Cruz desafía a la lluvia Destacado

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"El Prendimiento" cumple 120 años por las calles. (Fotos: Rafa Lorenzo) "El Prendimiento" cumple 120 años por las calles. (Fotos: Rafa Lorenzo)

La amenaza de un frente lluvioso obliga a acortar el itinerario de la Vera Cruz, que ha recorrido las calles hacia la Catedral con toda brillantez y esplendor en el 120 aniversario de "El Prendimiento" de Miguel Torija.

La Vera Cruz ha teñido esta tarde las calles del casco antiguo de terciopelo morado y el esplendor y grandiosidad de las cofradías "grandes" de la Semana Santa zamorana. La procesión ha visto recortado su recorrido a causa de las predicciones del tiempo facilitadas por la Aemet, que prevé la entrada de un frente lluvioso a partir de las 21 horas.

El presidente de la cofradía, Teo Hernando, anunciaba media hora antes de la salida de la procesión la realización de un recorrido corto hacia la Catedral. A las cuatro y cuarto de la tarde, la procesión iniciaba este recorrido corto hacia la Plaza de San Miguel, para emprender desde allí por Ramos Carrión, Viriato y la Rúa de los Francos su camino hacia la Catedral.

El Museo abría sus puertas y la Santa Cruz abrazada por un sudario abría el desfile procesional mientras sonaba, como un himno, la marcha "La Cruz", que se repite como una sinfonía a las puertas del Museo, tras las esquilas del Barandales y las cornetas y tambores de la Banda Ciudad de Zamora. Hoy era tarde de celebraciones en la más antigua de las cofradías zamoranas.

Así, los hermanos de paso de La Coronación de Espinas rendían homenaje esta tarde al autor del grupo escultórico, el zamorano Higinio Vázquez, con la entrega de una placa cuando se cumplían las veinte salidas en procesión del paso, incorporado a la procesión de la tarde del Jueves Santo en 1999, mientras que "El Prendimiento", de Miguel Torija, uno de los pasos señeros de la Semana Santa zamorana (el popular "Beso de Judas") celebraba su 120 cumpleaños derrochando elegancia por las calles y acompañado por la Banda de Olmedo, que es un hermano de paso más en la tarde del Jueves Santo.

A pesar de la amenaza de lluvia, un año más la Vera Cruz ha escenificado por las calles con todo esplendor la iconografía de la Pasión de Cristo, la secuencia completa de la Historia Sagrada llevada a la madera y sostenida sobre los hombros y la tradición de un pueblo. El Lavatorio, la Oración en el Huerto de los olivos, la Santa Cena, el Prendimiento, la Flagelación (el popular Calvito), la Coronación de Espinas, el Ecce Homo de Gil de Ronza, la Sentencia con su bellísimo Jesús presentado como reo de muerte, el Nazareno de San Miguel con su cruz de escopeta y, finalmente, la Virgen Dolorosa del zamorano Ricardo Segundo, narraban por las calles desde la expresiones de su rostro la historia de la Pasión de Cristo.

En el aire, las marchas de siempre como Getsemaní, Dolor de una Madre o Nuestro Padre Jesús, acompasaban el ritmo de los cargadores junto a las composiciones de zamoranos que ya se han hecho un hueco propio en el repertorio de la Semana Santa como "Los Clavos", de Antonio Pedrero; "Nuestra Madre", de Pedro Hernández Garriga o "Perdónalos", de David Rivas, cuyos acordes fúnebres hablan de la grandiosa puesta en escena de la Pasión de una pequeña ciudad que ha sabido mantener su esencia a lo largo de los siglos. Bajo el caperuz se hermanaban hombres y mujeres y también numerosos niños pequeños, la savia nueva de una cofradía antigua. Y de faldillas adentro, los cargadores, que suman esfuerzos, ilusión y devoción para que sus respectivos pasos e imágenes luzcan en la calle como si las figuras fuesen caminando por las calles de Zamora.

La Rúa de los Francos y la Rúa de los Notarios, así como el nuevo tramo por la calle del Silencio, Plaza de Arias Gonzalo y Plaza de Antonio del Águila, aparecían repletas de gente mientras la Puerta del Obispo, los aledaños del Carmen de San Isidoro, el Troncoso y las Peñas de Santa Marta eran copadas por las tradicionales meriendas que cofrades y cargadores comparten con sus familias y amigos.

Tras una breve estación en la Catedral, la decana de las cofradías partía de regreso hacia el Museo de Semana Santa por Viriato y la calle Barandales, culminando un Jueves Santo en el que su salida a la calle ha estado marcada por el corte en la Rúa de los Notarios y por la amenaza de lluvia, que no ha podido mermar la brillantes de la procesión, su sabor antiguo, su poso, ni la fuerza de los siglos que sustentan a la decana de las cofradías de Zamora, tan viva.

Fotos de Rafa Lorenzo 

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