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Ribadelago y la presa de Vega de Tera, el recuerdo de una tragedia 58 años después Destacado

Ribadelago y la presa de Vega de Tera, el recuerdo de una tragedia 58 años después

Un día como hoy en 1959 el pequeño pueblo de Ribadelago desapareció del mapa en minutos a la hora en que hoy Zamora News cuelga esta información en la red de nuevo, los 144 muertos de la tragedia de aquella noche fría de enero aún son recordados hoy por todos los zamoranos. Cada año rendimos homenaje a quellos zamoranos que no tuvieron tiempo de evitar ser devorados por la tromba de agua de la presa de Vega de Tera, recordando la tragedia de Ribadelago, descansen en paz.

Una presa que se rompió debido a una negligencia y que dejó desolación y muerte en la vida de la comarca sanabresa y que aún hoy se recuerda. 95.000 pesetas de las de entonces hoy poco más de 572 euros fueron las pagadas en la indemnización por hombre fallecido, 80.000 pesetas por mujer entorno a los 481 euros y 25.000 por niño, 150 euros, en un juicio largo en el que no hubo mandatarios que fueran a la cárcel.

Era la madrugada del 9 de enero de 1959 cuando la presa de Vega de Tera, que se había llenado al máximo de capacidad por primera vez, cedió y provocó que ocho millones de metros cúbicos de agua bajaran con fuerza por el desnivel de 490 metros que tienen el cañón del río Tera y arrasaran la localidad de Ribadelago antes de desembocar en el Lago de Sanabria. Irónicamente, la leyenda que atribuía el origen del lago a la inundación de un pueblo se hizo en parte realidad.

Entre los 144 fallecidos en la tragedia se encontraban catorce familias que perecieron al completo y que ni siquiera pudieron recibir sepultura, ya que tan sólo se recuperaron 28 cadáveres. El resto de víctimas mortales descansan en el fondo del lago de origen glaciar más grande de la Península Ibérica.

En su memoria, en su recuerdo, y para que nuca más vuelvan a sudecer tragedias como la acaecida en aquel fatídico 9 de enero de 1959 rogamos una oración por las almas de aquellas 144 personas inocentes que debido a la negligencia de unos pocos perdieron la vida.

En Ribadelago Viejo, para no olvidar la tragedia, existe un monumento a las víctimas. Además, hace años, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la catástrofe, se anunció la creación de un museo para recordar a los fallecidos. El proyecto finalmente no salió adelante, lo que no impide que en la memoria colectiva de los vecinos de Ribadelago de mayor edad permanezca indeleble el recuerdo del funesto 9 de enero de 1959.

 

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