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Carta de amor para valientes

Carta de amor para valientes

El amor es para valientes.


Cuando entregas tu vida a alguien, lleva consigo una serie de 'consecuencias' y lo llamo consecuencias por darle un nombre, pero nada es consecuencia de nada si te permite estar al lado de “esa persona”.

Una relación no consiste en salir, reír y quererse mucho, hay bastante más, y entre esas cosas está el compartir problemas. Cuando alguien llena un hueco tan grande en tu vida, tienes que aprender a convivir con ello, asimilar que ese hueco se ha llenado y tienes que cuidarlo como si formara parte de ti. Porque simplemente forma parte de tu vida. Sus problemas tienen que ser tus problemas, si algo le preocupa, a ti también debe preocuparte. Porque en ese momento todo ha cambiado, ahora sois uno, y debéis amoldaros a ello con todo lo que conlleva.

 

Que cambian los puntos de vista, que donde tú ves defectos yo vi virtudes y esas pequeñas cosas son las que marcan la diferencia. Que yo siempre trataré de entenderte, y aunque no sea capaz de llenar tus zapatos, haré mi mejor esfuerzo por caminar con ellos antes de juzgar tus pasos.


Simplemente quiero haceros entender que estar con alguien tiene que ser en las buenas y en las mejores, en las malas y en las peores. No se trata de aguantarse, sino de entenderse. Él y todas sus pequeñas cosas van implícitas en el hecho de estar juntos. No es fácil y nadie dijo que lo fuera, de hecho soy de esas que piensan que lo que realmente vale la pena, cuesta conseguirlo.

 

El amor, al igual que la vida, son rachas, unas buenas y otras malas. A veces la sucesión de malas rachas simplemente significa que algo bueno está por venir y se acerca cada vez más. Es como sacar cartas al azar de una baraja sabiendo que en algún momento tendrá que salir el As de corazones.

 

No siempre es lo que parece, quien no arriesga no gana y yo encontré la suerte en los gatos negros, en los espejos rotos y en los números 13. Elegí el camino correcto pasando por debajo de una escalera y derramando botes de sal a mi paso. Porque la sociedad nos tiene ya demasiado condicionados, y quiero ser yo la que elija mi suerte. Y es que me da igual equivocarme, porque al fin y al cabo estamos en esa etapa de la vida de cometer errores una y otra vez, de nada es para siempre y de que los errores se aprende. Es complicado de entender y como ya dije, nadie dijo que fuera fácil…


Y sí, definitivamente, el amor es para valientes, pero nosotros somos unos de ellos.

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