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¿Dónde está el museo de los artistas de Zamora? Destacado

Alumnos de la Escuela de San Ildefonso. Detrás de Ramón Abrantes, en el centro, Antonio Pedrero y Torre Cavero siendo dos niños Alumnos de la Escuela de San Ildefonso. Detrás de Ramón Abrantes, en el centro, Antonio Pedrero y Torre Cavero siendo dos niños

Zamora mantiene una deuda histórica con nuestros artistas, que no tienen un puñetero espacio expositivo en esta tierra a la que tanto le han dado.

Zamora ha sido y es cuna de grandes artistas y madre de una generación irrepetible que en los Años 50 asombraba al país por la cantidad ingente de jóvenes que se formaban en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. De todo aquello fue germen la Escuela de San Ildefonso, la de los maestros Daniel Bedate y Chema Castilviejo, que forjaron los nombres más importantes que ha dado el arte zamorano.

A todos nuestros políticos se les llena la boca hablando de ellos, pero lo cierto es que a fecha de hoy Zamora mantiene una deuda histórica con nuestros artistas, que no tienen un puñetero espacio expositivo en esta tierra a la que tanto le han dado, a la que tanto han querido. No puedo ni quiero ser objetiva en un tema que conozco desde que nací y que me provoca indignación y vergüenza a partes iguales.

Hemos dejado morir por el camino a Torre Cavero, que se fue demasiado pronto; al genial Luis Quico, la voz más crítica, el dibujo más inteligente; a Hipólito, que formó a generaciones enteras de nuevos artistas a la sombra de su impresionante oficio de escultor; a Ramón Abrantes, pura intuición, pura sensibilidad y dominio de la materia, inmortalizado en el mural de "La Golondrina" junto a Claudio y a Mostajo, casi nada; a Tere Santos, que quiso dedicarse al arte cuando eso no era cosa de mujeres; a Alfonso Bartolomé, que pintaba Zamora de colorines, tan grande, tan bueno.

Hemos dejado pasar el tiempo y vemos cómo los que quedan de aquella época gloriosa se acercan y pasan ya de los ochenta años: el gran Coomonte, Tomás Crespo, Higinio (que esta misma Semana Santa me reconocía con pena que en Zamora apenas se conocía su magna obra); Antonio Pedrero, el gran pintor de Zamora, la mirada mágica sobre cada rincón de esta ciudad y de la provincia, Fernando Pennetier, el dibujo prodigioso. Nombres que la Junta de Castilla y León parece no conocer cuando se permite no incluir a ningún zamorano en sus últimos Premios de las Artes. Manda huevos. Sus obras continúan dispersas e incluso olvidadas en despachos institucionales donde no los contempla ni el Tato. Incluso, a lo peor, llega el día en que sus obras salgan de la provincia y nadie diga ni mú. Y esto es lo que hay.

A todos ellos hay que añadir generaciones posteriores, muchas formadas o influenciadas por ellos, otros de por libre, con nombres tan importantes como Ana Zaragozá, Toño Barreiro, Javier Carpintero, Ricardo Flecha, Satur Vizán, Lozano Bordell, Mezquita... nombres que escribo desde el respeto, la admiración y el cariño, artistas en mayúsculas que siguen la estela que iniciaron los grandes olvidados de la España de la postguerra, aquellos que se hicieron pintores y escultores contra viento y marea en una España que no los consideraba "de fiar" porque eran "artistas". Y qué pedazo de artistas, añado.

La maravillosa Olga Antón, tan valiente, tan luchadora, se fue de viaje con la muerte reclamando este sueño que, más que sueño, es un acto de justicia y reconocimiento para el gran capital humano y artístico que ha dado Zamora.

Pero Zamora, tierra cainita donde las haya, solo saca pecho en los actos oficiales. Solo saca pecho para decir que sí, que son de los nuestros; para prometer, para lucir ese orgullo efímero y continúa negándoles un espacio digno donde contemplar su obra, que es también la historia de Zamora.

El tiempo pasa. Ya son muchos los que faltan. El día que no quede ninguno, que no vengan los homenajes póstumos, porque esos solo los disfruta la tierra y el olvido. Yo, que tengo la suerte de conocerlos, de disfrutarlos, de quererlos vivos, no seré la que acuda a nada si ellos ya no están. Mientras, los voy despidiendo con los puños apretados y una sensación de dolor y de vergüenza que crece cada día.

¿Dónde? ¿Dónde está el museo de los artistas de Zamora?

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