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El Ockham Choir recrea esta tarde en Santa María La Nueva un Oficio de Tinieblas del XVI

Concierto del año pasado en la iglesia de San Juan Concierto del año pasado en la iglesia de San Juan

La iglesia de Santa María La Nueva acoge hoy lunes 15 de abril a las 19 horas la reconstrucción de un Oficio Litúrgico de Tinieblas del siglo XVI, una actividad promovida por el Obispado con el Coro de Cámara Ockham Choir. El gregoriano, los responsorios de Tomás Luis de Victoria (1548- 1611) y las Lamentaciones de Jeremías resonarán en el templo, evocando la Liturgia del Renacimiento, sencilla y solemne, enmarcada en una estética de penumbra.

El concierto, un interesante proyecto de recuperación de los Oficios de Tinieblas es una recreación litúrgica en la que la extinción de las luminarias, la polifonía primitiva y el gregoriano construyen un camino de espiritualidad en los días santos. 

Integrado por estudiantes de los últimos años de canto, el Ockham Choir es una formación semiprofesional dedicada al estudio y recuperación del patrimonio musical.

La iniciativa se realiza en Zamora por segundo año consecutivo, después de presentarse el año pasado en la iglesia de San Juan, si bien este año se han añadido las Lamentaciones de Jeremías.

El Obispado de Zamora se coloca así a la cabeza de un interesante proceso de recuperación que va más allá de la liturgia y abarca a la música, a la expresión y al patrimonio cultural de los hombres, que durante siglos celebraron así en los templos la Pasión de Cristo.

El elemento icónico más representativo lo constituye un candelabro de grandes dimensiones que recibe el nombre de Tenebrario. Se trata de un artefacto cultural de un elevado valor patrimonial con forma triangular en el que se alojan quince cirios. Cada una de las velas representa a uno de los doce apóstoles, con la ausencia de Judas Iscariote, el discípulo que traicionó a su Maestro. También simbolizan a las santas mujeres: María Magdalena, María de Cleofás y María de Santiago. El cirio superior adquiere la representación identitaria de la Virgen María, que acompañó a su hijo de manera incondicional hasta la Cruz. Para concluir la ceremonia se procede a la ocultación de la vela detrás del Altar reproduciéndose por parte de los asistentes el terremoto que asoló la tierra con la expiración de Jesús de Nazaret.

Las principales novedades de la presente edición se centran en tres aspectos:
La estructura del Oficio Litúrgico de Tinieblas, la interpretación de fragmentos en canto gregoriano con presencia de elementos de polifonía primitiva y la incorporación de las Lamentaciones de Jeremías de Tomas Luis de Victoria.

La estructura de la celebración está basada en el contenido del Breviario Romano de 1585 y los contenidos musicales del canto gregoriano se verán enriquecidos con prácticas de polifonía primitiva, introduciendo el fabordón.

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