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Sanabria, la Zamora mágica (I) Destacado

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El Lago de Sanabria, tesoro natural de la provincia. (Foto: Rafa Pedrero) El Lago de Sanabria, tesoro natural de la provincia. (Foto: Rafa Pedrero)

Al noroeste de Zamora, en el límite con la provincia de León y con Orense y Portugal, se encuentran las comarcas de Sanabria y La Carballeda, vertebradas en torno al Lago de Sanabria, tesoro natural de la provincia y principal atractivo turístico de la zona.

Puebla de Sanabria. (Foto: turismoenzamora.es)Veintinueve municipios con sus pedanías son los que conforman la zona: Asturianos, Cernadilla, Cobreros, Espadañedo, Ferreras de Arriba, Galende, Hermisende, Justel, Lubián, Manzanal de Arriba, Manzanal de los Infantes, Molezuelas de la Carballeda, Mombuey, Muelas de los Caballeros, Otero de Bodas, Palacios, Pedralba de la Pradería, Peque de La Carballeda, Pías, Porto de Sanabria, Puebla de Sanabria, Requejo, Rionegro del Puente, Robleda-Cervantes, Rosinos de la Requejada, San Justo, Trefacio y Villardeciervos.

Al este de la comarca aparece el adobe y la teja. (Foto:adisaclavoz.com)Aunque toda la zona está marcada por una fuerte personalidad, su situación geográfica marca algunas diferencias en el paisaje y en la arquitectura tradicional. Así, al este de la comarca las construcciones entroncan con la Meseta, con la aparición del adobe y las tejas de barro ubicadas en suaves llanuras, mientras que en la zona más occidental, en la Raya y la frontera gallega, el habla, el medio natural y la construcción son una continuidad de las tierras vecinas.

Casas de piedra con tejados de pizarra en paisaje de bosque y montaña con abundancia de helechos, musgo, castaños. Y agua; el majestuoso espejo del Lago –el mayor de origen glaciar de Europa-, lagunas y regatos conforman parajes casi mágicos con cielos azules y limpios y con un denominador común en toda la zona: el roble, que es el que da nombre a La Carballeda.

La piedra, la pizarra y los miradores de madera, presentes en la arquitectura tradicionalZona agrícola y ganadera por excelencia, Sanabria puede presumir de las mejores carnes de todo el país, alimentadas en verdes pastos, además de otros productos de excelente calidad como sus afamados habones, la castaña, las setas o los frutos rojos. Además, por su enclave privilegiado, en uno de los destinos más visitados por el viajero y uno de los puntos con mayor proyección y promoción en el Patronato de Turismo.

Las infraestructuras en los pequeños pueblos, como pabellones o frontones, así como la reparación de diversas vías provinciales constituyen una de las medidas anuales de actuación en los Planes Provinciales de la Diputación, que desarrolla diversos proyectos para impulsar el medio rural en la comarca de mayor orografía de la provincia, con localidades de difícil acceso.

Para dinamizar la vida de la zona, la institución provincial y Azeco impulsaron recientemente una campaña de promoción del comercio en el mundo rural.

Cultura y tradiciones

El sonido de la gaita de fole y el tamboril así como de la pandereta en sus fiestas y en sus santuarios marianos, como La Alcobilla o Los Remedios; las mascaradas de invierno, herencia de ritos paganos; o el sabor del pulpo sazonado con pimentón; el habla dulce y cantarina, las rondas cantadas a viva voz de lado a lado de la calle, las alboradas en las madrugadas gélidas, los ritos mágicos y las leyendas ancestrales al calor de la lumbre son símbolos de una cultura forjada a lo largo de los siglos en la zona más singular de la provincia.

Romería de Los Remedios. (Foto: Alberto García Soto)Entre sus romerías marianas destacan la Rivera (Sejas de Sanabria); la Peregrina (Donado); La Alcobilla (Rábano); La Carballeda (Rionegro del Puente); La Tuiza (Lubián); los Remedios (Otero de Sanabria), así como romerías de La Raya que festejan pueblos españoles y portugueses a ambos lados de la frontera, como La Pascoela (Portelo, Portugal), que el 23 de julio acude a Calabor, famosa por sus aguas.

Además, la presencia en verano de numerosos vecinos en todos sus pueblos –en su mayoría descendientes de aquellos que emigraron al País Vasco, Madrid y Andalucía- convierten los meses de junio, julio y agosto en una sucesión de fiestas que culminan en septiembre con La Virgen de las Victorias, en Puebla de Sanabria, donde la pólvora y los toros de fuego encienden las calles de la villa, sus cuestas empedradas y sus casas señoriales. Destacan, asimismo, las fiestas en honor a San Antonio que tienen lugar en Villardeciervos, a las que acuden vecinos de toda la comarca o la feria de San Martino, en Mombuey.

En cuanto a fiestas paganas, todo el noroeste zamorano junto con la zona de Tras-os-Montes, conserva el mayor número de representaciones antiguas de la Península Ibérica, de origen prerromano, que suponen una ceremonia ancestral de honrar a la naturaleza y pedir fertilidad para campos y personas, coincidiendo con el solsticio del invierno.

La Talanqueira de San Martín de Castañeda. (Foto: jcyl.es)Son las Mascaradas u Obisparras. Festejos llenos de color y simbolismo esotérico, adoptados posteriormente por el cristianismo en referencia a la lucha del bien contra el mal, en los que jóvenes cubiertos por pieles y máscaras diablescas o transformados en personajes estrafalarios recorren al son de los cencerros las calles de los pueblos tiznando o azotando a los vecinos entre los doce días mágicos, del 26 de diciembre al 6 de enero.

Destacan La Filandorra de Ferreras de Arriba (26 de diciembre); La Talanqueira de San Martín de Castañeda (5 de enero) o El Reinado de Hermisende (primera semanan de enero). A éstas hay que añadir, ya en tiempo de Carnaval, el Antruejo de Villanueva de Valrojo, la única que resistió a la censura de la dictadura, sacando a la calle los diablos –llamados Zarrones o Moharrochos- con sus cencerros, ignorando las prohibiciones.

Vivos y muertos se dan la mano en torno al fuego y las castañasTambién perviven ritos de profunda raigambre, destaca el Magosto en Sanabria (1 de noviembre) y la Luminaria de Todos los Santos o Fite (palo central que arma la hoguera) en Carballeda, en la que vivos y muertos se dan la mano junto a hogueras en torno a las que se comen castañas asadas o cocidas en leche. Porque en esta zona todo es posible, incluso escuchar, en la noche de San Juan, las campañas del sumergido pueblo de Valverde de Lucerna tañendo bajo las frías aguas del Lago.

 

Sanabria, la Zamora mágica (II)

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