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Echo de menos el sonido de las campanas

Echo de menos el sonido de las campanas

​A finales de febrero me encontraba en Vadillo de la Guareña, población donde nací hace ya 63 años. El estado de alarma por el COVID-19 comenzó a tomar cada vez mas protagonismo, hasta llegar a establecer la cuarentena que hizo que tanto mi mujer, como mi suegra y yo tuviésemos que pasar aquí el confinamiento hasta el día de hoy.

En un pueblo de menos de 300 habitantes y donde todos nos conocemos, el día a día ha sido relativamente placentero ya que, entre labradores y ganaderos, el pueblo seguía con vida en sus calles en pleno invierno, pero hay algo que con el tiempo vamos echando en falta, el sonido de las campanas y el aperitivo de los domingos en los bares.

No soy de estar en el bar día a día dado mi problema cardíaco pero los domingos no perdonamos el bajar hasta los dos bares que tiene Vadillo y sucumbir ante los olores y sabores de los distintos pinchos y cazuelitas de lengua, callos, pinchos morunos, etc, todo ello regado con un Ribera del Duero o una cerveza junto a las charlas alegres de los que allí nos congregamos.

Pero cuando los bares cerraron se perdió una parte muy importante del entramado social. Un bar en un pueblo de estas características es más que un lugar donde beber, es un salón social, donde se habla de cómo están las cosechas, de la caza, las corridas de toros de San Isidro, se miran los anuncios del Ayto. etc. Necesitamos que los bares vuelvan a estar disponibles por lo que ya he comentado.

Hemos observado como seria la España Vaciada sin ellos, así cómo nos falta el sonido de las campanas. Síd, ese sonido que nos dicen que es domingo. Yo no soy de acudir a las misas semanalmente, pero me encanta escuchar las campanadas los días de fiesta. Me recuerdan que es domingo o festivo. Ahora sin los bares y sin los tres toques de campanas, no distingo un día de otro. Necesitamos que vuelvan los sonidos y la actividad social a Vadillo con nuestra Iglesia de San Miguel Arcángel recibiendo a sus feligreses y tras la misa, a los bares de "Carolo" y "El Ministerio". Eso nos dirá que Vadillo sigue vivo.

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