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La guerra por el toque de queda entre Sanidad y Castilla y León "es una burla"

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La guerra por el toque de queda entre Sanidad y Castilla y León "es una burla"

Salud Pública cree que "no cambian nada"; y Olmos que las medidas de la segunda ola son insuficientes para la tercera.

ada tercera ola del Covid-19, después de superar los 2.336.000 contagiados y más de 53.700 fallecidos. Ante esto, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha asegurado este lunes que a España le quedan “días” para alcanzar el pico de la tercera ola, alertando en su comparecencia de que aún tienen que venir “semanas muy duras”.

Por ello, varias CCAA se plantean modificar los actuales criterios que contempla el estado de alarma y endurecer las medidas para combatir el coronavirus. La primera en dar un paso hacia delante ha sido Castilla y León, donde se ha aprobado adelantar el toque de queda a las 20 horas. Una cuestión que para los médicos especialistas en Salud Pública no es suficiente y apuestan por otras medidas más restrictivas como los confinamientos domiciliarios en aquellas zonas de alta incidencia del virus.

"Yo lo adelantaría a las 8 de la mañana", ironiza Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sepmsph), quien califica de "burla" las propuestas surgidas en torno a la hora más adecuada en la que establecer el toque de queda. "Llegados donde estamos, un confinamiento de 14 días tampoco sería una maravilla, pero me temo que no hay más remedio. Venir con parches de toques de queda a las 20 o a las 22 horas, me parece una burla", lamenta Ortí, que aboga por "ser serios y tomar medidas que tienen una evidencia científica demostrada como el confinamiento".

El hecho de cerrar a las 20 o a las 22 horas, reflexiona, solo implicaría "que la gente hiciese el tardeo más pronto o más tarde, pero no va a modificar nada". En su opinión, son medidas políticas "para justificar que uno es más duro que otro por cerrar antes. Si cerráramos a las 4 de la tarde ya me lo pienso". "En realidad estamos haciendo un confinamiento domiciliario parcheado, que no es radical en el control de la enfermedad", denuncia. 

 

Covid: un confinamiento que llega con retraso


Ortí considera que, de haber realizado un "confinamiento inteligente" a principios de diciembre, la situación epidemiológica actual sería diferente. "Nos habría permitido llegar a navidades con una incidencia de 25-50 casos por 100.000 habitantes. Así habríamos aguantado un par de meses hasta que llegara la vacuna, que ya la tenemos aquí, era un último esfuerzo", reivindica el presidente de Sepmsph, que hace hincapié en la carga psicológica de la ciudadanía. 

"Ahora hemos multiplicado las incidencias hasta los 600 o incluso los 900 casos. Estamos volviendo a tener muertes e ingresos y se están desbordando los servicios sanitarios", lamenta Ortí, que advierte que un confinamiento domiciliario fuerte, como el realizado de marzo a agosto, ha tenido "menos afectación económica" que las consecuencias de estar "semiconfinados" de septiembre a diciembre.

Preguntado sobre la posibilidad de establecer un confinamiento que contemplara salidas por horas como en la desescalada, Ortí piensa que "la inteligencia estaría en algo así". "Hemos tenido tiempo para analizar qué cosas se pueden hacer y cuáles no. Igual con salidas de poco tiempo se afectaría menos psicológicamente a la población. Igual que fuimos atrevidos al reducir la cuarentena a 10 días para que la gente cumpliera, un confinamiento reducido tendría un efecto similar y podría contar con el respaldo de la población", argumenta.

"Ahora estamos en un nivel tan alto que con un confinamiento de 15 días recortaríamos (la incidencia), pero nos quedaríamos en cifras relativamente altas", considera Ortí, que cree que este tiempo "se quedaría corto, habría que ir un poco más lejos". "Qué bien nos hubiera venido antes de Navidades. Si lo hacen ahora, serán días que aprovechamos para vacunar y organizar a los servicios de salud pública", sentencia.

Confinamientos domiciliarios ‘quirúrgicos’ contra el coronavirus


Por su parte, José Martínez Olmos, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y exsecretario general de Sanidad, considera que, para bajar rápidamente la incidencia, mortalidad y presión asistencial provocados por el Covid-19, “las medidas de contención que se han tomado en la segunda ola son insuficientes para la tercera”.

Para combatir esta situación, Olmos opina que se debería modificar el actual estado de alarma para atender a la petición que hacen algunas comunidades y hacer confinamientos domiciliarios ‘quirúrgicos’ en aquellas zonas donde la incidencia por coronavirus esté disparada. Es decir, asilamientos estrictos, de corta duración (de entre 2 a 4 semanas) y muy bien definidos perimetralmente. “Esto nos permitiría bajar muy rápidamente la incidencia y vencer la tercera ola en España”, explica a Redacción Médica.

Al margen de eso, Olmos recuerda que las CCAA también pueden adoptar otras decisiones estrictas con las medidas que están vigentes en el estado de alarma sin llegar a un confinamiento domiciliario. Es el caso de suspender toda la actividad no esencial por un tiempo limitado.

“Ya que ahora tenemos la capacidad de medir la incidencia epidemiológica hasta por municipios, podemos aplicar diferentes medidas de contención adaptadas a la situación de cada lugar”, asegura. “La tercera ola es diferente a la anterior y ahora la vacuna es una prioridad, por lo que conviene bajar la incidencia y la presión asistencial cuanto antes”.

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