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Alegoría del Duero y San Atilano en el Puente de Piedra

Presentación de "La Leyenda del siglo X" Presentación de "La Leyenda del siglo X"

Las antiguas vallas del puente de piedra se han transformado en una escultura que hoy traslada la magia del río Duero unos metros más allá. El Puente de Piedra es el lugar escogido para colocar la escultura, "La Leyenda del siglo X", del autor zamorano, Gregorio Fagúndez,  una obra de forja elaborada en su mayor parte con las vallas retiradas del petril del puente durante los últimos trabajos de restauración.

"Hace unos años presentó un boceto de la estatuta, representando la alegoría de la leyenda de la trucha. Aun que este no es el puente en el que San Atilano arrojase el anillo si que es ahora la ubicación más idónea para colocarla", explica Francisco Javier González, concejal de Turismo. "La estatua se coloca en este lugar ya que el puente de piedra está dentro de la planificación cultural del Ayuntamiento, esta escultura es una de las actividades que completan este plan, ya nos gustaría estar haciendo exposiciones de arte al aire libre y más si es de autores zamoranos", añade.

Una ubicación que se mantendrá durante un mes pero que podría ser permanente siempre que su autor la ceda al Ayuntamiento. Gregorio Fagúndez propone que la ubicación final sea en el barrio de Pinilla ya que es donde se ha criado. Francisco Javier González recordó que todavía es necesaria una restauración del puente que conllevaría una reforma de las aceras y el pavimento, así como informó que la reforma de las barandillas de toda la margen del río están ya planificadas para su pintura. La leyenda del Siglo X

"La leyenda del Siglo X" es una alegoría a la leyenda de San Atilano

Gregorio Fagúndez explica que eligió a leyenda de San Atilano como protagonista de esta escultura porque es una historia que ha estado acompañándolo desde su infancia. La composición de más de tres metros de altura está realizada a partir de las vallas originales del Puente de Hierro que se retiraron durante su restauración. "Me regalaron cuatro vallas del puente y con ellas quise realizar un homenaje al río Duero, me ha costado 12 meses terminarla ya que la he hecho yo solo y quería rematarla igual que Eiffel hizo con el puente", afirma Gregorio Fagúndez. 

Una escultura que acompañará a todos los viandantes que paseen por el Puente de Piedra durante un mes pero que probablemente continúe en la ciudad para que todos los vecinos puedan disfrutar del arte de Fagúndez.

 

 

 

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