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Juan Manuel Rodríguez, veterinario: "El lobo no es compatible con la ganadería extensiva. No puede existir en territorios donde no es rentable y solo causa estragos"

Foto cedida por Juan Manuel Rodríguez Foto cedida por Juan Manuel Rodríguez

 Aunque actualmente trabaja en la Unidad Veterinaria de Tábara del Servicio Territorial de Agricultura de la Junta, Juan Manuel Rodríguez Huidrobo conoce la problemática del lobo en Castilla y León desde que en los años 90 recorría las explotaciones para peritar los daños que producía este depredador. Como veterinario formaba parte del Programa de Asistencia a los Ganaderos Afectados por Ataques, un plan que se suprimió y que, más tarde, derivó en el programa regional al Sur del Duero. "Somos la generación de El Hombre y la Tierra y aprendimos amar el lobo", apunta, aunque al mismo tiempo aboga por poner en marcha "actuaciones diferentes para cada zona en función de la conflictividad".

Desde la terraza de un establecimiento hostelero de Tábara, este veterinario califica la prohibición de cazar el lobo en España de "barbaridad" y apuesta por una "caza controlada donde y cuando sea necesario". E insiste en que el debate no es si o no la caza. "El tema a discutir es como se gestionan las poblaciones de lobos en zonas conflictivas porque es lo que, paradójicamente, ha permitido aumentar el censo de lobos", afirma con rotundidad.

 -¿Qué opinión le merece la Estrategia Nacional para la Conservación del Lobo que prohíbe la caza en todo el territorio nacional?

-Es una barbaridad. Hasta ahora íbamos en una doble dirección: el ganadero debía adaptarse al lobo pero, al mismo tiempo, la administración tenía el compromiso de garantizar controles sobre las poblaciones del lobo, que en algunas zonas era muy dañinas. La aceptación de unos y de otros era positiva para que el lobo siguiera subsistiendo. Como demuestran los últimos censos hay más lobos que hace 30 años a pesar de que se cazaban. No está garantizado que el que se deje de cazar suponga que no se maten de forma furtiva o vengativa.

-¿El aumento del furtivismo será entonces una de las consecuencias de la prohibición de cazar el lobo al Norte y al Sur del Duero?

-No solo eso. El furtivo caza por deporte, pero luego está el que destruye por venganza o porque cree que así soluciona las cosas. Habrá cepos, venenos, con lo que ello conlleva para el medioambiente. No solo caerá el lobo también animales domésticos y otro tipo de fauna. Y es una consecuencia lógica porque la gente no entiende más que su realidad. Y la realidad es que son los urbanistas los que deciden que haya lobos. Ponerse en los extremos no es bueno para nadie.

-Los ganaderos se quejan de que los censos no justifican esta prohibición, al menos en Zamora. ¿Cuántas manadas puede haber en la provincia?

-Es difícil decirlo porque los censos son móviles. Hay manadas que son fronterizas con Portugal, León, Valladolid o Salamanca. Pero, en Zamora, seguro que hay 30 manadas. Y están en expansión. El último censo refleja un aumento de la especie, sobre todo, en estas provincias que acabo de nombrar.

-No parece lógico que en la prohibición de la caza del lobo tengan voz y voto comunidades donde no hay cánidos...

-Esa es la injusticia. Que en el Consejo Estatal hayan votado los consejeros de Medio Ambiente de todas las comunidades, incluidas las ciudades de Ceuta y Melilla, hayan empatado y en ese empate, haya tenido el mismo peso los votos de Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria, que concentran en su territorio el 98% de los lobos, que Canarias, Murcia o Cataluña, que nunca van a tenerlo. Es surrealista. Y para colmo, el representante del Ministerio de Transición Ecológica vota a favor de prohibir la caza. Ha sido una decisión muy tendenciosa y populista.

-¿Para no cabrear a ecologistas y animalistas?

-Es que este es un problema que ha creado el ecologismo militante asentado en las ciudades, en las que no hay lobo. Cataluña, Andalucía o Madrid, que aglutinan el 60% de la población española, han votado en contra de la caza del lobo cuando no lo tienen. El problema lo tienen Castilla y León o Galicia, que deben lidiar con los daños que produce el lobo.

-Entonces, ¿es compatible el lobo con la ganadería extensiva?

-No. Se pueden tomar medidas que palíen los daños, como el establecimiento de barreras, cancillares de alta altura, cierre perimetral impermeable, mastines y pastoreo con personas. Pero, entonces ¿qué dirían los ecologistas si cerramos las explotaciones y se convierten en impermeables para otros animales, como el ciervo, la liebre o el conejo?. ¿Tiene esto fundamento jurídico o ecológico?. Yo creo que no porque estaríamos convirtiendo la ganadería extensiva en intensiva, es decir, tendríamos el ganado encerrado para que no lo ataquen. 

-¿Qué parte de culpa ha tenido la Administración en este conflicto al "racanear" y retrasar las ayudas por daños del lobo?

-Cuando estuve en el Programa de Asistencia a los Ganaderos Afectados por ataques de lobo y perros asilvestrados, que entonces no hacía distinción, nuestro trabajo era discernir que daños causaban la fauna salvaje, por un lado, y otros animales de particulares, como se nos dio el caso. El objetivo era agilizar las ayudas y se estaba consiguiendo. Incluso el nivel de picaresca que observábamos al principio era residual ocho años después, es decir, el ganadero sabía que íbamos a ver los daños y que no podía engañarnos, y al mismo tiempo, tenía la confianza de que nosotros no teníamos problema en decir que el lobo era el causante de las muertes, si así era. Curiosamente, los que ponían en duda nuestro trabajo eran los ecologistas. Decían que echábamos la culpa al lobo de ataques provocados por otros animales. También hacíamos todas las gestiones para que las ayudas se cobrarán en el plazo máximo de un mes. Ahora, se hace de otra manera. El ganadero debe hacer él mismo las reclamaciones, que se dilatan en el tiempo. Este programa fue muy importante, pero por razones políticas o económicas se suprimió y ahora le toca lidiar a cada ganadero con su problema.

-¿Cuántos ataques de lobos pueden producirse al año?

-He estado en un curso en el que se hablaba de más de 7.000 ataques al ganado en Castilla y León, y más de la mitad tiene al lobo como causante. Son muchas cabezas de ganado. Cuando trabajaba en Salamanca tenía del orden de 70 ataques mensuales, prácticamente todos los días tenía que hacer dos o tres servicios. Había meses que los ataques llegaban al centenar solo en Salamanca. Y en Zamora hay más lobos.

-¿Si el lobo mata para comer porque produce tantos estragos en una ganadería?

-El lobo mata para comer, es verdad, pero su instinto es cazador. Es un depredador y mata. Él no sabe cuando tiene la despensa llena. Come, caza y si se encuentra con 20 animales, los mata aunque no los coma todos. Están también los machos dispersantes, los de edad elevada, mi abuelo los llamaba "zumbaos", que donde van matan animales sin lógica ninguna.

-¿Cuál es el ánimo de los ganaderos zamoranos ante una decisión gubernamental que difícilmente va a dar marcha atrás?

-De una impotencia total. Los ganaderos lo único que quieren es criar sus animales y que los dejen en paz. A este paso pervivirá el lobo y se extinguirá el ganadero.

-¿Cuál sería entonces la solución?

-En mi opinión, la solución era lo que se estaba haciendo en la Sierra de la Culebra. Todo empieza porque el lobo ataca al ganado, pero llega un momento que hay un equilibrio. Los ganaderos no son tontos, saben como defenderse y como gestionar esto. Ellos tienen su mecanismo de defensa y la Administración pone de su parte para controlar las poblaciones. Pero no puede haber lobo en aquellos territorios en los que no tiene caza ni comida natural. En Zamora, se estaba logrando el equilibrio. Evidentemente el ganadero no quiere al lobo, pero lo acepta porque, además, se ha invertido en las comarcas para mantenerlo, hay empresas de Turismo Rural, el Centro del Lobo de Robledo es un dinamizador de la zona... El lobo también es positivo como recurso turístico y como especie controladora de otros animales. Económicamente es rentable, pero no puede haber lobos donde no es rentable y solo produce estragos. La respuesta no es lobo sí o lobo no. La respuesta es donde debe de haber lobos y con garantías. Hay que respetar a las personas que ancestralmente han vivido en esta tierra y la han cuidado. Desde las ciudades es muy fácil decir lo que tienen que hacer los ganaderos.

-¿Se hace demasiada política de despacho sin conocer la realidad del entorno?

-El problema es que se hace una política oportunista, a golpe de populismo. Si hacemos una encuesta preguntando lobo sí o lobo no, claro que ganaría el sí. Pero si esa gente les explicas las consecuencias y lo que les costaría, a lo mejor ya no estaban tan de acuerdo. Es muy fácil decir que hay lobos, pero ¿quién los mantiene?.

-¿La Estrategia de Conservación del Lobo ha venido a crear un problema que no existía?

-Había un problema en vías de solución, aunque las organizaciones agrarias insistían en la caza del lobo. Hay que llegar a un punto medio para que el lobo sea rentable para el país, un país formado por personas, algo que olvidamos. Vienen muchas subvenciones de Europa para potenciar la ganadería extensiva y con toda esta polémica, estamos poniendo ese dinero en peligro. Cuando el problema del lobo no se ve desde una óptica ganadera si no urbanita, pasa esto. Estamos en lo de siempre: la España urbanita y la España rural, que es minoritaria.

 

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