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La recién restaurada talla de Jesús de la Expiración de Toro no pudo procesionar a causa de la lluvia en el Miércoles de Silencio

La recién restaurada talla de Jesús de la Expiración de Toro no pudo procesionar a causa de la lluvia en el Miércoles de Silencio

Todo listo en Toro para recibir una de las procesiones más importantes de la Semana Santa toresana, pero al igual que le pasó en Zamora al Cristo de las Injurias todo quedó en los templos.

Tras la salida de los nazarenos, y a la espera del Cristo, un aguacero que regaba toda la provincia se hizo notar también en la ciudad del vino, y tras la decisión de la organización los hermanos cofrades de Santo Sepulcro y la Soledad se encaminaron hacia la Colegiata  donde rezarían el Vía Crucis en presencia de Jesús Yacente. También como es tradición se entonó el rezo y canto de las "Cinco llagas" finalizando el acto religioso con la adoración del Jesús Yacente. La jornada penitencial comenzaba con el acto conocido como 'Vestir santos', de 17.00 a 19.00 horas, era en la la iglesia de Santa Catalina donde tiene lugar lo que en Toro se conoce como 'vestir santos', un ritual en que se prepara y se visten a las diferentes imágenes que posteriormente intervendrán en los actos procesionales. El abad de más edad de la Cofradía de Jesús Nazareno invita a bacalao al ajo arriero a los participantes.

A partir de las 22.30 horas se procedía a la salida de la de la procesión del Vía Crucis, que organiza la Asociación del Santo Sepulcro y la Soledad, con alrededor de 600 cofrades. Los hermanos visten, los hombres túnica y caperuz de paño blanco ceñida con cordón de cáñamo. El caperuz, en el frente llevan en paño rojo la cruz de Malta. Las mujeres visten igual pero el ceñidor es de seda blanco y la cruz más pequeña y no va en el centro sino a la altura de su plexo en la zona izquierda.

Una pena no poder ver procesionar la restauración del Cristo que ha tenido que ser contemplada en la Iglesia del Santo Sepulcro donde permanece y donde se tomó la decisión de no procesionar para preservar la integridad de la talla recientemente restaurada.

El agua ha dejado a cientos de toresanos sin poder ver la imagen del Cristo en la calle tras su restauración, pero el patrimonio hay que conservarlo, seria y acertada reacción de los organizadores que decidieron mantener la talla en la Iglesia antes de ponerla en peligro.

Galería de imágenes ( Rocío Gato)

 

 

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