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El voto y la obediencia ¿Qué calidad de democracia tienen los ciudadanos?

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El voto y la obediencia ¿Qué calidad de democracia tienen los ciudadanos?

El que la soberanía de la política reside en el pueblo, es la ilusión de un espejismo que nos desvela la realidad, cuando la imagen efímera desaparece en la llanura del desierto.

Este es el artículo de opinión de nuestro columnista Miguel A. Alonso
El voto y la obediencia
¿Qué calidad de democracia tienen los ciudadanos?.
El que la soberanía de la política reside en el pueblo es la ilusión de un espejismo que nos desvela la realidad, cuando la imagen efímera desaparece en la llanura del desierto.
El derecho del ciudadano a votar hoy está disminuido y no es decisorio, tiene muy bajo valor , por cuanto la maquinaria política en todos los ámbitos, invita a ejercer ese derecho fundamental , sin ninguna contra-prestación ;los políticos están en un juego y su labor es de pastoreo, tratando de conseguir reclutar" nuevos acólitos".Los grandes medios de comunicación, las redes sociales y los políticos en las campañas" nos venden la idea" de la importancia que tiene para el ciudadano aportar su voto, y nos trasladan lemas, que, analizados en sí mismos,cuando menos son ridículos.Pese a todo, lo que la realidad nos muestra es que el ciudadano se deja conducir deslumbrado, de forma consciente, esperando con anhelo que su papel en la sociedad tenga un valor y sentido, lo que resulta cada día más lejano . El voto puede cambiar un gobierno por otro. pero el verdadero poder, no cambia nunca.Los partidos nos presentan, en sus listas caudinas, candidatos seleccionados de sus filas, o fuera de ellas "llamados inde- pendientes", y los ciudadanos nos desprendemos,al votar, de un derecho legítimo, para entregarlo -en muchos casos-con poca reflexión y mucha condescendencia, en una lista impuesta por las dictaduras de los partidos.
Nos han dicho siempre que "el menos malo de los regímenes políticos es la democracia" Nunca nos dijeron que el sistema es bueno, así que hoy no se persevera en la búsqueda de algo mejor. ¡¡Para qué avanzaren lo que es mejorable!! Solo hay que satisfacer a los ciudadanos y procurar hacer los cambios necesarios para que todo se mantenga igual. La democracia está ciega, y los políticos nos visibilizan solo, para ejercer el derecho de depositar el voto en la urna cada ciclo de cuatro años. Como consecuencia de tal evento, "los premiados" electos, como en una carrera de relevos, ya están predispuestos a subyugar su labor a instancias superiores, siempre bajo la tutela de los poderosos, para favorecer sus intereses,y con ello evitar ser depuestos.
Los que nos dirigen desde las altas esferas del poder no prestan su voto y, sin embargo, deciden el destino de los votos que nosotros entregamos en conciencia y sin consciencia , en ese pequeño ámbito que nos permiten ocupar, dentro del mecanismo de la participación política, con las legítimas aspiraciones y el anhelo de un futuro mejor.Los representantes del pueblo, viven del pueblo, sin tener en cuenta al pueblo. Ellos están dentro de la burbuja cameral, con la sola comunicación real del exterior para recibir órdenes, de los que están situados en la tribuna capitolinay, como semidioses,en un estadio superior, deciden las atribuciones de los políticos electos en los parlamentos de todos los niveles, desde la cúspide, hasta la base de la pirámide.

La democracia actual como sistema político está debilitada y desgastada, el papel de los políticos es el vasallaje a la plutocracia, de forma categórica y, algunas de las máximas rezan así; cómo tienen que pactar, con quién tienen que pactar y subordinados siempre a la decisión del poder económico que representan. El único decreto ley en el que confluyen "en consenso" todos los partidos políticos y sus representantes, siempre con acuerdo pleno es el voto por la mejora de la asignación económica "per cápita", en ejercicio de su labor de representar a los ciudadanos. Eso nos cuentan, aunque la realidad es bien distinta.
Se crearon las autonomías territoriales, con transferencias de poder y competencias con el fin de que la política estuviera más próxima al ciudadano y mejorar la gobernanza de las regiones, con un reparto equitativo de bienes y servicios. Una vez transcurridas las elecciones del territorio a renovar, los pupilos de los partidos políticos, "losganadores", se nombran presidentes y consejeros de esa región o comunidad para estar más cerca y así dominar y domeñar al pueblo, abasteciéndose de prebendas y contribuciones, como verdaderos reinos de taifas, asegurándose que en el territorio asignado, con su quehacer servil, no les levanten del sillón capitular.
Los tributos e impuestos que pagamos todos, sirven para que la administración pública, con el fondo común , pueda cubrir el coste de los bienes y servicios públicos, es decir, los que se dirigen a satisfacer esas necesidades que cada ciudadano no puede cubrir por sí mismo y ,sin embargo,en la vertiente de los políticos que sirven a intereses plutocráticos, éstos les orientan de forma influyente - cuando no determinante - en la toma de decisiones en cualquier ámbito de la gobernanza, especialmente en lo económico.
La consecuencia es, que los políticos obvian en gran medida, las obligaciones fiscales de las grandes corporaciones -con éstas los políticos siempre laxos-, en sus impuestos y valores patrimoniales. Los gobiernos controlados por las élites económicas dominantes, están sometidos y subyugados a sus intereses y la política a seguir es evitar (sin modificaciones legales) que en ningún caso, puedan afectarles en sus privilegios.
Aquellos "señores de la guerra "en el medievo ,trasladados y situados en el siglo XX- con el peso acaecido en dos episodios sangrientos de destrucción, que sacudieron la mayor parte del mundo, con sacrificios de vidas de millones de personas y los desastres causados de un valor incalculable del patrimonio artístico legado a Europa, no han aprendido las consecuencias sufridas por la humanidad, y ahora en pleno siglo XXl, las grandes potencias occidentales enarbolan banderas de poder, y están inmersas en un conflicto que abre paso a una contienda de consecuencias y proporciones imprevisibles (más cruenta que en épocas pretéritas), por ser - una guerra económica- y se presentan con diplomacia de titanes, pero implacables para conseguir el poder hegemónico total..

La lucha del hombre en tiempos del mayor conocimiento y mayores avances en todos los campos de transformación social, tecnológica y científica, política y cultural , desarrollada en el Primer Mundo, aunque con grandes desajustes en Europa, está presente en la contienda.La otra parte del mundo "llamado del Sur", -ocupado por países emergentes con gran desarrollo económico - y unidos a países históricos, aspiran a tener presencia en las altas esferas del poder y sobretodo, reclaman una parte del poder global, en los dos hemisferios del planeta, dada la importancia de la globalización, de la que son activos contendientes.
¿Cuál va a ser el papel de los ciudadanos en un futuro próximo, respecto a la participación política en un mundo globalizado?No tratamos aquí de desarrollar las consecuencias de la globalización con sentido crítico, ello supone y exige un conocimiento más profundo, emitido por eruditos en la materia, con un rango de escalas superior, de lo que nos ocupan estas reflexiones.
El concepto de globalización en su inicio, ha sido consecuencia del descubrimiento de las nuevas tecnologías (la revolución informática) de las comunicaciones, cuyo implante nos permite disponer de unos medios que alcanzan todas las latitudes del planeta en tiempo real , interconectando a los países, lo que supone la unión de todas las naciones pertenecientes a las organizaciones ya establecidas y aplicable a los ámbitos de los mercados económicos y financieros ,sociales y culturales e históricos,científicos y comerciales, con fines lícitos, para mejorar el desarrollo de los países más desfavorecidos y otros en desarrollo, en la búsqueda de mayor y mejora de su economía que conlleve un progreso social, con el fin de situarse en pie de igualdad a los demás pueblos que habitamos en el planeta.Lamentablemente, la globalización en su aspecto negativo, entre otros riesgos, conlleva aparejado el riesgo de mayor desigualdad entre ricos y pobres, de lo que se lucran los que llevan las riendas del poder.
Nos guste o no, nos encontramos (estamos) inmersos en un mundo global , -un perfecto invento- de las élites económicas a nivel mundial, del que no hay marcha atrás y que nos conduce a erradicar la libertad individual y excluye al ciudadano de su participación en la política directa,en el sufragio del derecho al voto, diluido al pertenecer a un Club global,sujeto a las reglas de juego , en las que el ciudadano se verá disperso , alejado de su entorno social y desintegrado en el magma político, diluido con una clara perdida de su propia identidad en un mundo globalizado, que advierte una situación de desesperanza para los seres humanos, al ser utilizados como sujetos útiles y obedientes a los designios de los poderosos.
Los grupos sociales cohesionados del pasado, se verán afectados en el futuro por la impredecible política de la globalización, cuyo proceso histórico ya conocemos, desarrollado por las élites económicas y todo poderosas; en la sociedad actual es un

virus ya inoculado en los pueblos de toda la orbe, lo cual nos indica, y no es demasiado aventurar el decir, que en un plazo no muy lejano se va a desvelar, el concepto de un nuevo orden mundial , preconizado después de la guerra fría.Eso nos conduce a otro intento de imponer a nivel global,la continuidad del capitalismo salvaje -y su dictadura imperante, arbitrada por el autoritario y nunca democrático, poder económico-.Quizás sería necesario por nuestra parte, el propósito decidido de despertar y desobedecer, ante las manipulaciones impuestas por las cúpulas más elevadas del poder real.
En la base de la pirámide, los pueblos soportan la presión ejercida, por el inevitable peso de poder aplicado por aquellos que, siempre ocupan la cúspide para dirigir el destino del mundo conocido de este planeta, llamado TIERRA.
La historia es muy dura con los hechos, y en todos los periodos de nuestra era, se ha constatado que en materia política, lo que vierten en sueños los habitantes de los pueblos del mundo, lo recogen abrazando ese sueño, con la esperanza de que sea una realidad transformada en un futuro mejor y más justo para todos los seres humanos.
El gran intelectual y sabio español, D. Miguel de Unamuno, nos legó una frase que refleja la situación que vivimos y reza así:
"Las sociedades humanas no cambian, mientras no cambien de dioses"
Escribe : Miguel A. Alonso

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