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La Zamora libre de machotes y también de emprendedores, se cierra, se vende, se líquida, se alquila y se traspasa Destacado

La Zamora libre de machotes y también de emprendedores, se cierra, se vende, se líquida, se alquila y se traspasa

Más de cuarenta negocios cerrados en las calles comerciales de la ciudad avalan una situación que deja a los "machotes" la opción de emprender en una Zamora opaca y sin ideas y que sigue teniendo un concejal de Comercio y varias asociaciones empresariales que no parece que tengan ninguna prisa por paliar la sangría comercial y agonía zamorana.

Cada día que pasa un nuevo negocio y/o empresa cierra para nunca más volver a una ciudad y provincia que por la mala gestión política que encadena lustro tras lustro la crónica de un suicidio empresarial para emprendedores osados.

Santa Clara, San Torcuato, Tres Cruces y esa zona T que circunda otra de las vías comerciales de la Bien Cercada mantienen una actividad cada vez menos boyante y sin soluciones prácticas, sin remisión ni atisbos de cambio a corto plazo. Las cifras de población asustan, las tasas de actividad económica ni siquiera aparecen y Zamora se convierte en un erial propio solo para la actividad geriátrica o para el turismo que es lo único que crece en la ciudad, al menos algo es algo.
Las entidades bancarias no lo ponen fácil al ser la inversión en negocios en Zamora capital una de las tachadas por los responsables de riesgos como nefasta en indice de riesgo (fracaso) alto. Las trabas administrativas siguen siendo demasiadas, y la alfombra roja para los machotes se tiñe de negro. Para las pocas personas o entidades que se deciden a emprender o que quieren intentar una nueva actividad en la ciudad las cosas siguen pintando mal o muy mal.

La media de espera para obtener permisos de ocupación, apertura de negocio, etcétera son demenciales según varios empresarios que intentaron aperturas en Zamora y al final han desistido hartos de decenas de certificados y permisos que tardan lo indecible en llegar a buen puerto si al final llegan, porque eso si para la inspección y la multa la premura es magnífica. Y no sirven las excusas ni la calma de los técnicos y administrativos que seguro no tienen pilas de papeles esperando a una apertura, quizá la desidia haya llegado también a sus despachos al igual que la tristeza que sume a la actividad mercantil zamorana.
El tiempo pasa y la capital se hace antigua, ya no está ni pasada de moda ni vieja en el apelativo, porque está claro que hay locales que ya pueden catalogarse de antiguos, emblemas de la decrepitud y la desidia como fue el andamio de San Torcuato, el edificio de García Casado o el de Víctor Gallego que albergó el mítico Casablanca.

Una inversión en la capital supone un reto y depende de la zona que al final son todas un imposible

Al menos se ha reconocido que Zamora es difícil para emprender, cambiar la filosofía y el anuncio aún más complicado. Y no valdrá con anuncios de políticas de apertura ni de facilidades, ahora Zamora tendrá que tur-operar y buscar inversores y los políticos tendrán que llamar a maitines. Las campañas de navidad y rebajas no han sido más que una opción para el desestocaje y la próxima liquidación definitiva en muchos casos por jubilación puesto que los hijos ya no creen que el sacrificio de mantener el negocio abierto pueda caer en saco roto sino porque la inviabilidad es manifiesta.
Tecnicismos, pocas ayudas, ninguna facilidad, alquileres que parece que se piden para que nadie ose a ni siquiera preguntar, hunden a Zamora y la relegan al ostracismo caciquil de familias acomodadas que ya en segundas y terceras generaciones devastan una ciudad y un comercio que se ha vuelto rancio y sin ideas. Aquellas macro campañas, los Blacks Fridays, los Blue Mondays, o las rebajas ya no son lo que eran, el comercio electrónico ha roto gracias a su universalidad y globalización negocios que se han negado a cambiar y a asumir nuevas metas, nuevos cauces y oportunidades de venta.

Marcas y no la de Zamora precisamente se hacen con mercados emergentes, y aunque el baluarte sigue estando en los pueblos y en las esencias, en lo natural, en lo ecológico y en la venta de productos on-line por muy raro que parezca, todo es un problema, porque claro si ni siquiera ven la televisión en una amplio abanico de pueblos de la provincia, estamos como hablar de 3 o 4 G. Ni siquiera para que los propios ayuntamientos presenten vía telemática sus peticiones o cuentas con el estado, que contrariedad.
Sin planes de choque y urgencia, sin movimientos asociacionistas que aburran y hostiguen a peticiones a la administración para conseguir facilidades. Zamora esta abocada a la inversión cero y al crecimiento negativo y destructivo definitivamente, anunciando a diario la crónica de una muerte comercial que sigue siendo un grito desgarrador de los conformistas zamoranos que vemos morir aquella que fue la Perla del Duero y que los políticos no han sabido conservar ni defender.

Las cifras solo crecen en el turismo, el apartado industrial ha perdido todo el fuelle que podía tener y el anuncio de cierres como Antón Moda, Pull and Bear, Marionnaud, Calzados Mari Paz, Cien Pies, y tantos y tantos negocios y comercios de barrio dan al traste con aquella Zamora en la que se pensó en poner la Fasa hace décadas, o aquella fábrica que nunca llegó ni siquiera a sostenerse en la propuesta como la de TESLA. Todo un plan sería dejarse de tanto plan y ponerse a trabajar por y para la Bien Cercada de una santísima vez. Dejémonos de vender "motos" de apuntar proyectos macro marcas de gastar dinero a lo tonto y hagamos de la provincia un territorio amable para el inversor y el emprendedor, verdaderos repobladores no hay más vuelta de hoja.

Triunfamos con rarezas como la venta de ranas, de piraguas, de máquinas de churros, de ropa a la familia británica, y sobre todo de turismo, de tradiciones y de Semana Santa, no dejemos caer también los sectores que ayudan a la ciudad y a la provincia al menos a subsistir y cuidemos del casco antiguo que se nos volverá a caer en Semana Santa un año más, que volverá a ser noticia el derrumbe de alguna que otra emblemática casa que debería haber sido declarada en ruina hace meses. Enzamorarse o morir esa es la cuestión.

Por cierto ojalá se emplearan campañas tan efectivas como la de los "machotes" para atraer a emprendedores y empresas, salvando las distancias y manteniendo el respeto por supuesto a una lacra tan deleznable como la de la violencia de género.

Una galería para no disfrutar pero que avala una crítica razonable ante un paseo de poco más de una hora

Zamora se cierra, se vende, se alquila o se liquida.

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