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Gracias por dar vida e ilusiones, por ellos y en señal de gratitud a mis ángeles de la Guarda del Hospital Virgen de la Concha Destacado

Gracias por dar vida e ilusiones, por ellos y en señal de gratitud a mis ángeles de la Guarda del Hospital Virgen de la Concha

Lo prometido es deuda y tras el fin de mi cuarentena y estancia en el hospital solo queda agradecimiento y orgullo de saber que hay Ángeles en la tierra que cuidan de nosotros.

En la tercera planta del Hospital Virgen de la Concha hay personas de otra casta y madera, verdaderos profesionales que han de tener sitio de excepción en nuestro día a dia, al menos ell@s han marcado mi vida durante seis días y la de mi padre durante 16. En otro hospital en Ciudad Real, mi hermana enfermera y mi cuñado médico lucharon por la vida de mi madre durante tan solo 5, el enemigo el bicho llamado COVID-19 se llevó su vida el Viernes Santo.
También mi especial agradecimiento a los profesionales de la cuarta que han cuidado de un sayagués echo de otra pasta, mi padre.
88 años cumple en diciembre si Dios quiere y será día de fiesta por descontado, y todo ello hoy, muy especialmente puesto que hoy acabo mi cuarentena aunque me queda tratamiento y que recuperar, que se fueron con la fiebre y con los días de hospital siete u ocho kilos quizá que sobraban, hoy decía esto de celebración y lo haré por supuesto con mi hija Sara que se vino a cuidarnos a casa y gracias a Dios confinada aquí ni atisbo de síntomas ni males.
Allí estuve en el Clínico, con decenas de personas que se juegan la existencia por sueldos de mierda comparados con los de personas que salen en la tele y dicen ser nuestros mandatarios y digo "personas" pero me estoy pensando la calificación. Pero en ellos ni un segundo, horas y días...en los chicos y chicas de la tercera y la cuarta planta sin desmerecer a los de UVI o a los de cualquier otro servicio de este Hospital que se ha tenido que reinventar y recolocar de arriba abajo por culpa de este cabrón de virus que se ha llevado a mi madre el Viernes Santo en el hospital de Ciudad Real, a ell@s a todos los sanitarios de este país y del mundo, millones de gracias.
Hoy fuera ya de cuarentena, he de agradecer a David el coordinador de la tercera su diligencia y cariño. Su buen hacer como supervisor y organizador de turnos y tareas y por supuesto su profesionalidad y preparación, han de reseñarse, y por supuesto sus horas y días extra. Señores políticos suban a la tercera planta y aprendan observen y hagan algo, eso sería loable, observar copiar y trabajar pero así en primera línea no desde despachos o desde sus poltronas desde las que las dietas incluidas les delatan y dejan a la altura del betún sus oficios, ¿donde está la solidaridad y su contribución bajándose el sueldo que...mejor me callo.
La gratitud tanta como a David, a la niña de la limpieza, que me dio los "buenos días" durante una semana con una sonrisa, con un "Paco vamos adelante, que tienes mejor cara cada día y pronto a casa, todo saldrá bien".
Más le vale al Presidente del Gobierno que se deje de mensajes de una hora cuando con esas dos frases de la chica de la limpieza se abre el día de ilusiones y de luz al final del túnel.
También todo el reconocimiento a todos los Ángeles que han pululado en la 1360 una habitación cualquiera de Virgen de la Concha donde con el ritual de ponte y quítate, calzas, manguitos, bata, desinfectante y vuelta al baile, se da vida y cientos de cuidados y de cariño.
Enfermeras y enfermeros que han sido mi familia en un puto aislamiento que me ha dado noches de vela de fiebres de 39 y mañanas de pensar en lo importante, en la labor de estos profesionales que se siguen jugando la vida a diario por unos miserables euros que ganan con toda la dignidad y con un amor y un cariño que solo con sus mensajes de ánimo emocionan y en el recuerdo lloro y rezo por ellos desde que entré por las puerta de ese Virgen de la Concha.
Este hospital ( el Clínico de siempre) en el que trabajó como primer jefe de personal subalterno mi tío Pepe o en la lavandería mi tía Tere.
Amaya, María, Esther, Rosino, Maribel, y la doctora de Jaén que no recuerdo su nombre pero es una joven que ojalá Dios se quede adoptada en esta su casa porque me cuidó a mi y me contaba como iba mi padre en la cuarta planta a diario, todo un lujo de persona. También he de agradecer a todo el servicio de urgencias su disposición y su primer diagnóstico rápido y profesional, neumonía bilateral por COVID-19 no tuvieron duda.
Los retro virales acertados los pinchazos acertados, todo acertado y ha salido bien gracias a los dioses que me han cuidado a mi y a mi padre, las plantas quizá sean lo de menos, lo primero es el sentimiento de agradecimiento y sobre todo de cariño que una vez más dejan estos Ángeles que hacen que la vida siga y que muestran lo mejor del ser humano ante tanta tristeza, dolor y enfermedad. Ellos si merecen la pena, aplausos, vida y sobre todo el reconocimiento de una vez por todas de que las vidas las salvan ellos, no el sistema, son las personas.
Del sistema mejor ni hablar ya que es realmente una aberración que gane más un parlamentario que la niña de la limpieza, ella salva vidas ellos salvan su culo y se arrastran por votos y sillones.
Aprendan que desde la dignidad de una fregona, de una bayeta impregnada en lejía, sus valores no llegarán nunca a los de los chicos y chicas de la tercera, de la segunda, de la cuarta, de la quinta de urgencias y por supuesto de los Técnicos de Emergencias Sanitarias.
A todos ell@s mil millones de gracias por salvarnos de ese cabrón de bicho, mi agradecimiento eterno y reconocimiento absoluto y sincero.
Gracias por vuestros aplausos a mi salida pero vive Dios que siempre que aplauda y junte las manos os recordaré siempre, y siempre seréis mi familia sanitaria de fe y de vida, os abrazo y quiero.

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