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Vuela y canta "macho perdiz", a la memoria de Florencio Rojo Carbajo

Florencio Rojo Carbajo Florencio Rojo Carbajo

Así me llamó en el anuncio de mi llegada a la vida, "macho perdiz", él fue el encargado de contar que había uno más en la familia y que Luisina había tenido un varón.

Y seguimos llamándonos así el uno al otro, "macho perdiz".

Ese fue el apelativo cariñoso que nos llevó a querernos especialmente, y por mucho espacio de tiempo que pasara entre momento y momento, el saludo era siempre el mismo.   Un día tras mi operación de cáncer se presentó en Salamanca, había cogido un autobús el solito (con 80 años) y sin más, allí estuvo, dándome todo el ánimo que me llenó de fuerza para seguir adelante, estos son grandes recuerdos para mí de empuje por la vida, esos que perduran siempre en la memoria.
No hace muchos días, tuve su último contacto una llamada para preocuparse de como estábamos papá y yo y para darme el pésame por su sobrina Luisi.
Florencio Rojo Carbajo era uno de los hermanos de mi abuelo Paco, pero ellos dos, eran los zipi y zape de críos en Castromil y en Lubián, esa parte de la Alta Sanabria que llevo con orgullo. Dos grandes personas, entrañables, y que seguro ahora volverán hacer en el cielo alguna de sus travesuras que llenaron confesiones en las tardes de paseo hasta el Alto de los Curas.
El "macho perdiz" cierra el círculo de los primeros cantantes del Miserere, él era el último que quedaba de aquel momento único. Todos los Rojo tenemos algo de locos cantantes, de iniciadores de sagas y de aventureros de lo cotidiano como en todas las familias imagino. En sus tiempos de trabajador como jefe de publicidad en la radio o de representante de productos de farmacia dejó infinidad de amigos que hoy lloran su viaje al más allá, y si por algo se conocía a Florencio Rojo era por ser una buena persona. 

El tío Florencio se despedía hoy de todos irradiando paz, de la mujer con la que compartió toda su vida Marisol, un encanto de persona que ha dado todo por él y por su familia, se despedía de sus hijos, Fernando, Ricardo, Eva, Susana mi quinta del 69 que convive a diario con el bicho intentando salvar vidas, y Alicia la especial alemana que sufre desde allí también esta irreparable pérdida, también se despide de todos sus nietos, y sobrinos que le echaremos muchísimo de menos. Hoy serán solo dos las "hermanicas" que quedan de la familia Rojo Carbajo, la Tía Luisa y la Tía Irene.

Solo deciros queridos primos, que hoy un día más nos rompemos por dentro y tener por seguro que me muero de ganas de abrazaros como vosotros hicisteis ahora hace un casi un mes, en otro fatídico viernes. Se que el "macho perdiz" ya está con su hermano Paco y con su sobrina Luisina, y con todos los demás hermanos, allí nos espera para darnos ese saludo despistado y cariñoso que provoca siempre un vuelco a la niñez, al ejercicio sano de amar sin condiciones. Gracias por ser mi abuelo cuando él se fue, tu eras zape o eras zipi pero siempre que te veía...era una luz especial la que me daba tu mirada y tu sonrisa.

 Y desde aquí darte las gracias "macho perdiz" por todo lo que hiciste y quizá no vimos para poder agradecértelo, ahora es tu tiempo, que allá donde estés nos esperes, será todo un placer volver a verte y poder disfrutar de tu cariño.

 

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